Ballet Folklórico de Consuelo Cavanzo

Un Testimonio

En cada una de las sedes se viven historias de una realidad que más raya con la pesadilla. Casi que cada uno de los beneficiarios de nuestra fundación tienen relatos propios o de familiares y vecinos que han pasado por la angustia de la pérdida de un ser querido en condiciones de violencia.

Por nombrar uno, y cambio el nombre para proteger su identidad, CARLOS a la edad de los 13 años tuvo que ser testigo de la muerte de su madre a manos de integrantes de un grupo ilegal de la zona, en su casa, en una vereda a dos horas a pié desde el salón de clases.

Pero la muerte de su madre, en presencia de su abuela igualmente, fue tan violenta que iniciaron con la violación sexual de su cuerpo por los ilegales que llegaron a su casa, luego la descuartizaron con machete y le quitaron la cabeza. Decían que apoyaba al ejército nacional de Colombia.

Durante este interminable y dantesco episodio, la abuela le pidió a CARLOS que se fuera  de allí para evitar que el niño siguiera viendo este  horrendo espectáculo. CARLOS se dirige al único lugar donde sabía que encontraba refugio: a casa del profesor de Yutavasó.

Juan Fernández, el profesor, licenciado en educación, especialista en Solución Pacífica de Conflictos, lo recibe y desde ese momento lo adopta como su hijo y continúa con su trabajo de danza en el salón de la Fundación Yutavasó, en donde encuentra los recursos necesarios para sacar de sus entrañas y del fondo de su corazón el rencor, la angustia y no permitir que sentimientos negativos perturben sus actividades normales como el estudio y su trabajo artístico en la Fundación.

Hoy CARLOS ha terminado su bachillerato, se ha convertido en un jugador de fútbol en donde está haciendo escuela para conformar una nómina importante en el futuro como profesional.

Así como ésta, tenemos muchas historias, unas peores y otras no tanto, pero que llenan nuestra atención en cada uno de los casos. Y es la actividad artística la que nos permite hacer de cada uno de ellos y de ellas, personas útiles a la sociedad alejándolos de las intenciones que con ellos tienen los grupos irregulares de la región de alguna región de Colombia.

Hoy siguen siendo soldados y tienen armas más poderosas. Soldados de la paz con las armas de la cultura, el arte del teatro, la danza, la pintura o la música.

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