Ballet Folklórico de Consuelo Cavanzo

Primera expedición cultural siglo XXI

-Los nombres de algunos de los personajes se han cambiado-

Ecuador, Peru, Bolivia, Argentina Y Chile, por tierra

Fueron muchos meses y casi años de preparación. La idea surge en el seno de una reunión de amigos de prensa. Néstor Manchini, Pedro Rosas, Claudio De Luca, Pedro Paulino y Pacho Rodríguez. Todos argentinos, menos Pacho. Colombiano él.

Era un mes de septiembre de 1997 en Quito en el Ciespal, con más de 350 periodistas del mundo; pero el mundo se hacía posible por esos días solamente para esos cinco periodistas de radios comunitarias que empezaban a inyectar un sueño. Apenas era 1995 pero el inicio de una gran amistad. Cinco días que fueron suficientes para penetrar el alma de cada uno de ellos y hacer de cuenta que se conocían hacía mucho tiempo, pero mucho tiempo. Tanto que después de esos días cada año, por fiestas de Navidad y Año Nuevo, se hacían llamadas Argentina-Colombia-Argentina, hasta Ushuaia, Buenos Aires, Rosario, Tucumán, y se preguntaba por la familia y se deseaban felicidad y salud por siempre.

Pacho empieza a atesorar un sueño, más que una ilusión. Llevar su Ballet por Sur América, por tierra, hasta el sur de América. Desde luego, solamente pensarlo se convertía en un algo difícil y en un gran reto que muchas veces estuvo a punto de desechar.

Pero se empiezan a hacer contactos, además de los que se tenían en Ecuador. Se establece algo en Perú, Bolivia, algo más en Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile. El contacto más importante estaba en Ushuaia, además estratégico, al sur. Pedro Rosas, mientras estaba allá, director de la emisora Centro FM, coordinó algunas actividades y agendó algo para iniciar una planeación de la gira por Argentina. Faltaba coordinar lo de los demás países.

De pronto, Pedro Rosas se traslada a El Chaco, norte de Argentina, pero sigue empeñado en colaborar con Pacho para coordinar la Expedición. Dijo en una de sus conferencias telefónicas que desde el momento que entrara Yutavasó por Bermejo, él estaría dentro del bus para guiar y acompañar al Ballet de ahí en adelante hasta llegar a Arica, ya de regreso.

Inician las gestiones, ya en 1999, con los agregados culturales de los diferentes países en Colombia. La Cancillería, Ministerio de Cultura y otras entidades no tenían atención ni miradas para esta Expedición Cultural por América. Pero se siguió adelante, llamadas por teléfono,

faxes, mails, toda la gestión que implica coordinar y organizar el desplazamiento de una comitiva cultural por más de cinco países. Ninguna empresa privada ni del Estado prestó su apoyo, ni el más mínimo. Llegaban cuentas telefónicas, recibos y facturas por pagar como consecuencia de ello.

Surgían entonces problemas, no con la organización de la gira. Eran problemas laborales de los dos directores del Ballet. Consuelo Cavanzo, profesora del Distrito, solicitó, después de miles de inconvenientes y de no saber a quién ni a dónde dirigirse, por aquello de los interminables trámites y trabas burocráticas, una comisión cultural para desarrollar el proyecto. Hasta antes de salir para la gira nunca se supo nada de esta solicitud. Sin embargo, Consuelo deja un remplazo en su colegio, pagado por ella y que le cubriera todas las horas y responsabilidades.

A Francisco Rodríguez, el Director General,  se le terminó el mes de licencia sin remuneración y solicitó una prórroga, con el fin de que mientras tanto se diligenciara la comisión. Inicialmente no se sabía quién podía solicitarla o quién podía concederla. Igual el trámite y la gestión burocrática de la Gobernación de Cundinamarca. Ilustre personaje! El doctor Manuel Alberto Corrales, Consejero del señor Gobernador, la única persona en la administración del Departamento quien creyó en el Proyecto. Es más, le dio ánimos para luchar por él y seguir adelante; se convirtió en su asesor y consejero. Por fin, un Honorable Diputado, Presidente de la Asamblea por esos días, el Doctor Rodolfo Serrano, solicitó el nombre del profesor en comisión para desarrollar el Proyecto. Claro, la solicitud fue tramitada desde agosto del 99. Pero a mayo del 2000, aún no se ha sabido nada de la respuesta que la Secretaría debía dar a esa solicitud. Claro que el Proyecto, en su primera etapa ya se desarrolló. Y con éxito. Se presentaron “todos” los documentos que solicitó la señora Nelly Riaño, en medio de su grosería para atender al público, la espera, los horarios y todo el sometimiento humillante al que se tiene que “postrar” el público. Con todo y eso, no fue posible obtener una respuesta, ni negativa ni positiva de la solicitud.

Los integrantes del Ballet, más de treinta, todos preparándose psicológica y físicamente, para poder formar parte de la Expedición; se reforzaron los ensayos, se hablaba mucho con los padres de los muchachos, se buscaron músicos, se hizo audición para bailarines; ninguno sirvió, no reunieron las cualidades ni calidades humanas ni artísticas exigidas por los directores y por el proyecto. Siempre fueron mejores los bailarines

que estaban antes, los formados por Consuelo Cavanzo, los que sabían de las normas tácitas, nunca escritas, de los valores, de la identidad, del amor y de lo que significa la familia y la humildad. No se encontraron músicos que se le midieran a la aventura cultural en estas condiciones.

FRANCISCO RODRIGUEZ GONZALEZ
Presidente Fundación YUTAVASÓ

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